Demanda federal expone esquema de fraude en préstamos PPP en Puerto Rico

Una compleja red de fraude financiero ha sido revelada tras la presentación de una demanda federal por parte de Oriental Bank en el Tribunal de Distrito de Puerto Rico. La acción legal, basada en la ley RICO contra el crimen organizado, busca recuperar fondos obtenidos fraudulentamente a través del Programa de Protección de Cheques de Pago (PPP), implementado para mitigar los impactos económicos de la pandemia de COVID-19.

El caso señala a un amplio grupo de acusados, incluidos individuos y corporaciones, como responsables de un elaborado esquema que manipuló el sistema para desviar fondos destinados al apoyo de pequeñas empresas. Entre los principales implicados destaca la familia Pentzke Lemus, originaria de Nicaragua y radicada en Bayamón, Puerto Rico, cuya influencia y participación central en el esquema han llamado la atención de las autoridades.

Un esquema estructurado para el fraude

La demanda detalla cómo Manfred Pentzke, empresario de la industria del entretenimiento nocturno, junto con su esposa Ligia Lemus y sus corporaciones, lideraron el esquema. Pentzke, conocido por ser propietario del club nocturno The Social Club en Santurce y de la corporación Major Group, utilizó estas entidades como vehículos para presentar solicitudes fraudulentas de préstamos PPP. Según los documentos legales, ambos negocios, aunque ya no operativos en su totalidad, fueron empleados para simular actividades económicas y justificar montos inflados en nóminas y operaciones.

Ambiente dentro de The Social Club. Crédito: Facebook

The Social Club, que atrajo a multitudes en Santurce durante su operación, se cerró tras la pandemia, pero continuó siendo utilizado en los formularios de solicitud de los préstamos como una empresa activa y próspera. De manera similar, Major Group, fundada en 2009 y cancelada en 2023, fue presentada como una corporación funcional y generadora de empleos. Ambas entidades, según se alega, no solo exageraron sus necesidades financieras sino que también reportaron empleados inexistentes para obtener montos mayores de lo permitido por las regulaciones del PPP.

Los fondos obtenidos bajo estas falsas pretensiones fueron desviados para uso personal y para pagar a otros involucrados en el esquema. Entre las compras reportadas se encuentran bienes de lujo y propiedades, desviando por completo los objetivos del programa de apoyo económico.

Tras años sin publicar, la pagina en Facebook de The Social Club comenzó a buscar empleados para “limpieza de AirBnBs” en 2021.

Implicaciones internas: El papel del empleado bancario

Además de los líderes empresariales, la demanda identifica a Rodolpho Pagesy, empleado de Oriental Bank, como una pieza clave en la facilitación del fraude. Pagesy, quien ocupaba un puesto administrativo en la institución financiera, presuntamente aprovechó su posición para aprobar solicitudes con documentación deficiente o fraudulenta. Según las autoridades, su participación activa permitió que las solicitudes fueran procesadas con mayor rapidez y sin el escrutinio necesario, asegurando que los fondos llegaran a los involucrados en el esquema.

Rodolpho Pagesy fue empleado de Oriental Bank y, según su escueto perfil en LinkedIn, es Vicepresidente Auxiliar en Popular.

Oriental Bank ha indicado que Pagesy podría haber recibido beneficios económicos como parte de un esquema de sobornos por su rol en el fraude, aunque esto aún está sujeto a confirmación en el proceso judicial. Su participación resalta cómo el abuso de confianza interna en instituciones financieras puede amplificar los riesgos en programas federales de gran escala.

La familia Pentzke Lemus: Un foco de atención

La familia Pentzke Lemus, cuya integración a la vida empresarial de Puerto Rico comenzó hace más de una década, jugó un papel protagónico en el esquema. Sus vínculos con el sector de entretenimiento nocturno en San Juan y sus operaciones corporativas les dieron una fachada legítima que, según la demanda, fue utilizada estratégicamente para enmascarar las actividades fraudulentas.

Ligia Lemus de Pentzke, figura como codemandada por su participación activa en la gestión de las corporaciones implicadas. Aunque los detalles exactos de su rol aún no han sido completamente revelados, las autoridades han señalado que su nombre aparece en múltiples documentos relacionados con las solicitudes fraudulentas y en transacciones que desviaron los fondos para fines no autorizados.

Impacto y próximas acciones

Oriental Bank, además de buscar la recuperación de los fondos perdidos, pretende que este caso sirva como ejemplo para desincentivar prácticas similares en el futuro. Los cargos bajo la ley RICO permiten sanciones significativas, no solo económicas sino también penales, para los implicados. En este caso, se espera que las multas y compensaciones excedan los millones de dólares, representando uno de los fraudes más importantes detectados en el programa PPP en Puerto Rico.

La exposición de este caso subraya la vulnerabilidad de los programas de emergencia federal cuando se enfrentan a la manipulación sistemática y al abuso de confianza interna. También destaca la necesidad de controles más estrictos en instituciones bancarias y una supervisión más cercana de las solicitudes presentadas en futuros programas de ayuda económica.

A medida que avance el proceso judicial, se espera que surjan más detalles sobre el alcance del esquema, incluyendo la posible participación de otros empleados bancarios y empresarios locales. Lo que está claro, sin embargo, es que este caso se convertirá en un referente en la lucha contra el fraude y el mal uso de fondos públicos en Puerto Rico.

¿Qué es la ley RICO?

La ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), promulgada en Estados Unidos en 1970, es una legislación diseñada para combatir el crimen organizado. Su propósito principal es desmantelar estructuras criminales que operan de manera sistemática y organizada, como mafias, carteles y grupos involucrados en actividades ilícitas como fraude, extorsión y lavado de dinero. RICO permite procesar a individuos y organizaciones que participan directa o indirectamente en un patrón de actividades delictivas relacionadas, incluso si no ejecutaron los crímenes personalmente. La ley se aplica tanto en casos criminales como civiles, y permite sanciones severas, incluyendo la confiscación de bienes obtenidos ilegalmente y multas significativas, con el objetivo de desmantelar por completo las operaciones de dichas redes.